La ley española sobre accesibilidad, una de las más estrictas del mundo, exige a las empresas públicas y las privadas que facturen más de seis millones de euros anuales, un nivel de accesibilidad AA antes de final del presente año (cosa que a día de hoy casi ninguna cumple), so pena de multas muy severas. La ley española causa admiración y sana envidia.
"La mayoría de las empresas creen que hacer una web que funcione bien y que sea accesible es fácil, y no lo es en absoluto", sostiene Elliot Jay Stocks, uno de los diseñadores y bloggers más respetados de la industria. "Muchos diseñadores supuestamente profesionales no tienen ni idea de programar, y tampoco hay muchos sitios donde puedan aprender bien. En el Reino Unido aún no existen cursos buenos en las universidades. Hay que seguir educando a nuestros colegas".
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